IGNACIO LLAMAS EN LA GALERÍA ADORA CALVO

IGNACIO LLAMAS EN LA GALERÍA ADORA CALVO
"Gritos de Luz"
Galería Adora Calvo
Del 1 de diciembre de 2012 al 30 de enero de 2013

Ignacio Llamas


Bajo el título Gritos de luz se presenta en la galería Adora Calvo, de Salamanca, la obra del artista Ignacio Llamas. Esta es su segunda exposición individual en este espacio. Hace unos meses ya se pudo contemplar uno de los últimos trabajos de este artista en una muestra colectiva desarrollada en el Museo DA2 de esta capital. La estrecha colaboración entre galería y artista les llevará a concurrir en diversas ferias de arte en un futuro inmediato. Eel mes de febrero participará en la conocida feria madrileña ARCO.


La muestra está formada por diversas fotografías que pertenecen a la serie Cercar al silencio. Esta serie se engloba dentro de un proceso formal y conceptual más amplio en el que Ignacio Llamas lleva trabajando varios años y que también ha dado como resultado varias obras en volumen de las que también se puede ver una muestra en esta exposición.

La obra fotográfica no solo tiene protagonismo en sí misma, sino que además es un punto de partida para un diálogo más amplio, vinculando al espacio en el que se expone y al diálogo con el volumen.

En trabajo se profundiza tanto en los aspectos positivos, como en los elementos negativos que se dan en el interior del ser humano, planteando un acercamiento a la realidad mas profunda que cada persona esconde. La intención es provocar la reflexión, la meditación y la mirada interior para, con ello, buscar el verdadero ser del hombre. Es una invitación a adentrarnos en nuestro propio interior y descubrir nuestra verdadero yo, asumiendo nuestras luces y nuestras sombras.

Los dos elementos con los que Ignacio Llamas trabaja son: espacio y luz. Con ellos desarrolla un lenguaje caracterizado por la sobriedad de las imágenes y la ausencia de color.

Con todo este juego de luces, imágenes, diálogos, el artista intenta trascender lo visible, y a través de sus personales metáforas, acercarnos al sentir y el ser del hombre. Se trata de emprender un viaje hacia lo más profundo del alma para buscar y hallar las semillas de trascendencia que allí hay depositadas.

Este proceso de búsqueda de lo intangible le lleva a centrar su atención en los aspectos positivos de la vida tanto como en los negativos, que también son una realidad. Por ello Ignacio Llamas ensucia el espacio con objetos abandonados, objetos que bloquean los límpidos espacios, y nos invita a asumirlos como positivos, como algo que también nos ayuda a desarrollarnos plenamente.

Estas imágenes son espejos de mundos interiores y espacios aparentemente deshabitados, capaces de acoger el todo. Lugares que encierran pequeñas tragedias, que todo ser humano encuentra al mirar dentro de sí, en las que evidencia las angustias, turbaciones y temores del hombre. Pero, lugares inundados por una luz que nos edifica y purifica.

Ignacio Llamas construye sus metáforas proponiéndonos imágenes de lugares físicos. Unas construcciones arquitectónicas en las que su espacialidad se ve matizada por la luz. Esa luz, que crea sombras, brillos, zonas intermedias de penumbra e indefinición, es su único inquilino. En este microcosmos su protagonismo nos hace percibir al menos una doble lectura. Por un lado el espectador la siente como imagen de su interior, de su propia alma, de aquel espíritu que vaga o recorre su propio mundo. Y por otro la percibe como un elemento transformador de todas esas realidades dolorosas, capaz de convertirlas con sus matizados negros, blancos y grises, en una experiencia transformadora.
 
Su propuesta es sencilla: descubrir, a través de sus espacios construidos y de los objetos abandonados, que allí tienen plena existencia, el misterio escondido. Aquello que de universal cada uno de nosotros lleva dentro.

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