HERMEN ANGLADA-CAMARASA PROTAGONIZA LA PRÓXIMA EXPOSICIÓN TEMPORAL DEL MUSEO CARMEN THYSSEN MÁLAGA

HERMEN ANGLADA-CAMARASA PROTAGONIZA  LA PRÓXIMA EXPOSICIÓN TEMPORAL DEL MUSEO  CARMEN THYSSEN MÁLAGA
Museo Carmen Thyssen Málaga
Desde noviembre de 2012 hasta febrero de 2013

Hermen Anglada-Camarasa. Figura recostada en un sofá, c. 1911.
Óleo sobre lienzo, 1151 x 217 cm
Colección Hermen Anglada-Camarasa de la Fundación "la Caixa”
© Anglada-Camarasa, VEGAP, Málaga, 2012

Hermenegildo Anglada-Camarasa (Barcelona, 1871-Port de Pollença, 1959) es uno de los pintores relevantes de la primera década del siglo XX. Tras un período inicial de formación en Cataluña, en 1894 marchó a París, con el entusiasmo y la determinación de ampliar conocimientos, y tras unos primeros años difíciles, su figura empezó a ser reconocida por artistas y críticos de prestigio también en las principales ciudades de Europa, convirtiéndose en un renombrado artista internacional.

Las pinturas de su etapa parisina, realizadas bajo los efectos de la luz eléctrica, muestran los ambientes nocturnos de la Belle Époque en la capital, en los que la mujer es la protagonista, envuelta en el lujo aparente y la voluptuosidad, dando lugar a obras que se cuentan entre las más creativas y sobresalientes de su producción. Anglada-Camarasa inicia así una exitosa carrera con una sucesión de exposiciones en distintas ciudades europeas, que continuaría más adelante en el continente americano. No en vano ésta fue su etapa más creativa y sobresaliente, captando de manera personalísima y original los detalles de la vida nocturna y sus personajes. Su retirada a Mallorca en 1914 supuso un cambio importante en su producción, sobre todo en cuanto a la temática predominante, que pasó a ser el paisaje, aunque no por ello abandonaría el que había sido su motivo principal, la figura femenina.


 La figura femenina protagoniza su obra 

El valor creativo y la originalidad de su pintura en los primeros años del siglo XX es incuestionable. La figura femenina será el tema preeminente de sus obras a lo largo de estos años, y de acuerdo con la evolución estilística y maduración del pintor, irá cambiando su apariencia sin dejar de ser protagonista. Así, en los primeros años de París, todavía con cierta influencia de sus maestros, realizará algunas obras de características simbolistas, para evolucionar rápidamente a una pintura de rasgos propios, muy original, en la que la luz y las manchas de color dan vida a esas figuras vaporosas y etéreas de los locales de la noche parisina. Las escenas de baile gitano, a su vez, le permiten cultivar una expresividad enérgica y profundizar en el interés por la anatomía de los cuerpos, un aspecto que no abandonará a lo largo de su carrera. A partir de 1910 pintará otro tipo de figuras femeninas, esbeltas, estáticas, mirando al espectador, que le sirven de excusa para deleitarse en la belleza y el decorativismo de sus ropajes y de las que a menudo sólo destaca anatómicamente la cabeza y un brazo. Tras su traslado a Mallorca, que supone un giro en su trayectoria, pintará nuevos arquetipos femeninos, rodeados de los paisajes que tanto le cautivaron, o también de ambientes florales, a modo de escenario. Las mujeres gitanas seguirán acompañándolo en composiciones con bailes, donde el movimiento de los cuerpos marcará la ondulación dominante.

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