MAR DE AFUERA DE MANUEL VILARIÑO EN EL CIRCULO DE BELLAS ARTES DE MADRID

MAR DE AFUERA DE MANUEL VILARIÑO EN EL CIRCULO DE BELLAS ARTES DE MADRID
"Mar de afuera"
Círculo de Bellas Artes
Sala Goya
Del 17 de abril al 8 de julio de 2012

Manuel Vilariño


El Círculo de Bellas Artes y Acción Cultural Española presentan la exposición Mar de afuera, de Manuel Vilariño, en la que se muestran los últimos trabajos del fotógrafo, concebidos ex profeso para esta exposición.  

Las fotografías de Manuel Vilariño (A Coruña, 1952), Premio Nacional de Fotografía 2007, pueden verse como renacimientos incesantes de lo que está en la frontera de la vida. A menudo sus imágenes nos hablan de las mutaciones de una materia que aletea con el impulso de una fuerza  dinámica  que  la  domina  en  su  temblorosa  vivacidad.  Su  obra  es  un  canto  de  lo  presente vivo, de la lucha entre lo pasado y lo que está por venir. Fragmentos de un mundo inclasificable de soledad y silencio, las instantáneas de Vilariño, cargadas de un intenso sentido filosófico, perduran alejadas de generaciones y tendencias.  

En la exposición que se presenta, Mar de afuera, su obra se nos muestra más que nunca con una serenidad paradójica. Hay una luminosidad tranquila, interior, donde se abre el momento indeciso, licuado -justamente como el golpe de un hielo ártico de los que retrata- que, al tiempo, irreparablemente, se nos aleja. En los paisajes que presenta el fotógrafo gallego -una playa, una montaña de lava negra aterciopelada en el norte de Europa, las rocas heladas y los icebergs del polo-,  la  naturaleza  -mar  y  cielo-  se  nos  abre de esa manera. Esto, que ya estaba muy presente en sus series de sombras aladas, de las que aquí aparecen algunos ejemplos, ahora se reafirma al modo de una poética esencial. Allí donde el fotógrafo, que es poeta, desearía dar nombre a la pura cualidad de lo más elemental y arcaico: el mar, una montaña, un fragmento de lava, la arena o el fuego.  


Vilariño nos propone una forma de aproximación que participa, al tiempo, del juego del alejamiento. El juego de lo lejano y lo próximo es el modo de su poética. La dimensión de la imagen fotográfica siempre ha sido en Vilariño un ámbito de meditación, pero en esta exposición -en la que se combinan las fotografías de gran formato en blanco y negro y en color con las cajas de luz- la mirada se abre a los espacios elementales con especial lentitud, recoge con demora todas y cada una de las partículas radiantes de lo que, vivo, se ilumina y transcurre en el espesor de una propagación tras las tinieblas.  


Su fotografía quiere ser fulgor convertido en  hielo. Desea conocer el mundo en el instante mismo de su rapto y su captura. Trabajando desde lo conocido y lo más familiar apunta a una abstracción que es de lejanías y de infinitos. Figurabilidad onírica de la pasión, el deseo y el peligro, de una flotante o errabunda libertad. Pero sin alejarse por ello del calor de un trazo, del resplandor de una mínima llama  o el correr del viento con la lava.  

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