CONCHA GARCÍA EN LA GALERÍA PILAR SERRA

CONCHA GARCÍA EN LA GALERÍA PILAR SERRA
"La mirada asombrada"
Galería Pilar Serra
Del 20 Marzo al 28 Abril

Concha García, Galeria Pilar Serra

La muestra, formada por varias instalaciones escultóricas de muebles y cerámicas, distintas obras sobre papel, un libro con poesía del japonés Kuan Tao-Sheng y un vídeo, propone una reflexión en torno a la transformación de la materia y sus consecuencias: desde el ocultamiento de sus efectos hasta su exaltación, pasando por la inquietud que puede derivar de la fragilidad de lo físico o lo siniestro que surge tras el desvelo de lo que estaba enmascarado. Y nosotros espectadores, casi de una forma clandestina, asistimos al resultado de una metamorfosis, no sabemos cuándo se ha producido ni si continuará, pero de la que somos y nos sentimos parte central.

Bien sean tomadas de forma individual o en su conjunto, cada una de las piezas de la exposición adquiere, al ser intervenida, una voz propia, casi humana, reflejo y metáfora de las relaciones que se instauran entre el ser consigo mismo, y entre el ser y su entorno más privado, más protector. No es por casualidad que, como en este caso, los protagonistas recurrentes en la escultura de Concha García sean muebles y cerámicas, objetos con funciones bien concretas dentro del discurrir diario, que simbolizan momentos, aspectos de nuestro mundo más íntimo, y que al ser despojados de su esencia primera: la función, entran en crisis, promoviendo la incertidumbre, que “parece ser la palabra que mejor define el estado del individuo”, como comenta la artista.

Así, sillones, sillas y vasijas son transformados de una u otra forma por sus manos, pasando a adquirir en sus posiciones de relación con el espacio que les circunda una cierta humanidad. La artista les confiere un “soplo” que aporta en ellos la sutileza de la vida, caracterizada por la temporalidad, por el tiempo que les aproxima, como a cada ser nacido, poco a poco hacia la muerte. Y es en este determinado momento que la obra de Concha García adquiere su característica más propia, la de mostrar la belleza de lo imperfecto, de lo transformable, de la materia al fin y al cabo. Lo físico, sin trampa ni cartón, toma protagonismo y simbólicamente, desde la apariencia del object trouvé, evidencia las trazas de la existencia. Porque como ella anota, “los objetos, como las personas, nacen, viven y mueren […] Nos asusta el reflejo inesperado de una sombra sobre la superficie limpia, lisa e inmaculada que alguna vez tuvieron, que alguna vez tuvimos. Los objetos que aquí se presentan nos desvelan la belleza de la transformación frente a la restauración, de lo caduco frente a lo perenne […] Recuperando La mirada asombrada en la que el tiempo no es un enemigo a batir, sino el lugar donde habitan los sueños”. En esta exposición, Concha García propone un canto a la belleza de lo que está vivo y es irrepetible, mostrando sus cicatrices y ausencias que, lejos de ser cubiertas, son expuestas a la luz en todo su esplendor.

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