IMPRESIONES DE RAYMOND ROUSSEL EN EL MUSEO REINA SOFÍA

IMPRESIONES DE RAYMOND ROUSSEL EN EL MUSEO REINA SOFÍA
Museo Nacional Reina Sofía
Del 25 de octubre de 2011 al 27 de febrero de 2012



El Museo Reina Sofía presenta la primera gran exposición sobre la figura del poeta, dramaturgo y novelista francés  Raymond Roussel (París, 1877 – Palermo, 1933). Organizada en colaboración con el Museo de Arte Contemporãnea de Serralves (Oporto), Locus Solus. Impresiones de Raymond Roussel dará cuenta de la enorme influencia que Roussel ejerció en creadores contemporáneos, tanto en el campo de la literatura como en el de las artes visuales. 

La exposición estará compuesta de  aproximadamente trescientas piezas entre pinturas, fotografías, esculturas,  ready mades, instalaciones y vídeos, además de numerosos libros, documentos, revistas y manuscritos originales, con los que se hará patente el fuerte peso que tuvo Roussel sobre algunos movimientos de vanguardia, especialmente el surrealismo. Algunos de los artistas más destacados cuyas obras pueden verse en la muestra son, entre otros, Marcel Duchamp,  Francis Picabia, Max Ernst,  Salvador Dalí,  Jean Tinguely,  Joseph Cornell,  Rodney Graham,  Marcel Broothaers, Man Ray, Roberto Matta, Guy de Cointet, Ree Morton, Terry Fox, René Daniëls, Cristina Iglesias o Francisco Tropa.

Situada en el espacio A1 del edificio Sabatini, la exposición arranca con la pieza de Jacques Carelman Le Diamant (“El Diamante”), una escultura de gran formato inspirada en un episodio de  Locus Solus, raramente expuesta con anterioridad y que ha sido restaurada para la ocasión. La primera sala sitúa a Raymond Roussel en su contexto a través de extensa documentación y varias fotografías, en su mayoría procedentes de la Bibliothèque Nationale de France, y que relatan su infancia, su juventud, sus vínculos familiares y sus intereses, y enmarcan a otros creadores contemporáneos al escritor. 

LOS ÍDOLOS La sala dedicada a los ídolos despliega una cosmogonía de los personajes que más hondo calaron en el imaginario de Roussel: los escritores Jules Verne y Victor Hugo, el dramaturgo  Victorien Sardou y el astrónomo, inventor y escritor  Camille Flammarion. Roussel fue un apasionado admirador de todos estos autores, con quienes se identificaba de un modo casi total. El hombre de ciencia, el inventor, el creador de cosas nuevas, era una figura que fascinaba al autor de Locus Solus, quien a su vez fantaseaba con la gloria del científico. Esa aspiración se puede rastrear en los fantásticos e imposibles aparatos y máquinas que aparecían en sus novelas. 

En este espacio sobre los Ídolos se exhiben primeras ediciones y manuscritos originales de los autores citados, así como tres dibujos de Victor Hugo. Una de las piezas más curiosas que se pueden ver, empero, es La estrella cósmica. Se trata de una galleta con forma de estrella que Flammarion le dio al escritor en una ocasión en la que éste le visitó. La estrella, que Roussel guardó en una cajita de cristal y plata con la misma forma, acompañada de una etiqueta explicativa que conmemoraba el encuentro, se perdió tras su muerte.

EL TEATRO Y LOS VIAJES Raymond Roussel era un insaciable espectador de obras teatrales. Intentó recobrar en sus propias adaptaciones la exaltación de los montajes que le marcaron en su infancia: le pedía al teatro una forma de éxtasis, la certidumbre de que el mundo maravilloso existía efectivamente. Tanto Impresiones de África  como Locus Solus fueron llevadas al teatro.

Este ámbito dedicado al teatro arranca con una alegoría, tanto del viaje como de la dramaturgia: el lienzo Le Navire Dans la Tempête (“El navío en la tormenta”), cedido por el Musée de l’Orangerie de París, que Henri Rousseau realizó en 1899 inspirándose en La Tempestad de Shakespeare. También se podrán ver manuscritos, primeras ediciones y obra gráfica inspirada en los montajes teatrales de Roussel, así como de representaciones que le marcaron: la adaptación de  Tosca, de  Victorien Sardou, representada por Alphonse Mucha en un cartel promocional, es un ejemplo. 

Asimismo se exhibirán testimonios, en imágenes y textos, de los numerosos viajes que realizó.


ROUSSEL, EL SURREALISMO Y DUCHAMP El entusiasmo por Raymond Roussel fue prácticamente unánime entre los integrantes del movimiento surrealista, quienes le enviaron una carta de admiración —firmada por Robert Desnos,  Paul Éluard y  André Breton, entre otros—, y su nombre aparece en varios de sus manifiestos y panfletos. Roussel nunca satisfizo las reiteradas peticiones de los surrealistas de aparecer en sus publicaciones, pero tras contraer una deuda de gratitud hacia ellos por la airada respuesta que armaron ante el escándalo que levantaban sus montajes teatrales, les confió el manuscrito de su obra póstuma, Comment j’ai écrit certains de mes livres  (“Cómo escribí algunos libros míos”), publicado en 1935.

El libro es un mosaico de textos donde se incluyen documentos que refieren a su vida — en especial sus aptitudes para el ajedrez—, un conjunto de textos tempranos de su juventud y algunos embriones de novelas que no llegó a terminar. La fascinación de los surrealistas por Roussel radica, por un lado, en esta forma de escritura homófona, basada en los sonidos y los dobles sentidos de las palabras; por el otro, en una capacidad descriptiva y una complejidad estética muy desarrolladas. Su habilidad para crear mundos imposibles con la mayor de las verosimilitudes resultaba atrayente para ellos, y también la prevalencia de lo artificial por encima de lo natural, la concepción pura del arte por encima de la realidad, explica Annie Le Brun. Como Paul Éluard clamaría: “Que Raymond Roussel nos muestre todo lo que no existió. A algunos de nosotros sólo nos importa esa realidad”. 

En este contexto se podrán ver numerosas obras de  Salvador Dalí, entre las que destacan  Enigma sin fin  (1938) o  Lilith – Hommage à Raymond Roussel (“Lilith –  Homenaje a Raymond Roussel”, 1966); varios  collage  de  Max Ernst  —Le Rossignol Chinois  (“El ruiseñor chino”, 1920) y cuatro de la serie  La femme 100 têtes (“La mujer sin/cien cabezas”, 1929)—;  Goethe et la Métamorphose des Plantes  (“Goethe y la metamorfosis de las plantas”, 1940), de André Masson; obras de Francis Picabia, como Balance  (1919–22),  Brouette  (“Carretilla”, ca. 1922) o  Totalisateur (“Totalizador”, 1922), ambos de la colección permanente del Museo; rayogramas y muñecos articulados de Man Ray (así como imágenes de la que fuera su pareja y musa, Kiki de Montparnasse), algunos cedidos por el Centre Georges Pompidou; el emblemático lienzo  Locus Solus (1941–42), de  Roberto Matta, procedente de la colección Ulla und Heiner Pietschz de Berlín; y varias obras de  Joseph Cornell. Por otro lado, se exhibirán imágenes prácticamente inéditas de representaciones de  Locus Solus, cedidas por el poeta estadounidense John Ashbery, y también revistas y documentación variada cedida por la Bibliothèque Nationale de París o la Biblioteca Kandinsky acerca de Breton, Desnos y otros miembros destacados del movimiento surrealista. Siguiendo la línea de influencias que Roussel ejerció en artistas clave de las vanguardias, el recorrido de la exposición dedica un espacio a  Marcel Duchamp.


ÁFRICA Y LA ANTROPOLOGÍALa exposición también se ocupa de los  Patafísicos; se incluye una de las obras más destacadas de la muestra: la instalación Sister Perpetua’s Lie (“La mentira de la hermana Perpetua”, 1973), de la artista norteamericana Ree Morton, y que ha sido cedida por la Generali Foundation de Viena. La pieza conformada por un libro y doce grabados del creador suizo  Markus Raetz, procedentes del Kunstmuseum de Berna e inspirados en Impresiones de África, junto con obras de  Terry Fox, cedidas por la galería Ronald Feldman Fine Arts, y dos piezas de la colección del Museo, de Rebecca Horn y George Brecht, completan el espacio.

En esta sala, la proyección de Impresiones de África, adaptación televisiva realizada en 1977 por  Jean-Christophe Averty; documentos y cartas de  Michel  y  Eugène Leiris; fotografías de  Man Ray  en homenaje al autor francés y tres objetos guineanos procedentes del Museo de Antropología de Madrid aproximarán al público a una visión de Roussel desde la antropología. Se completará con la proyección de  Les Maîtres Fous (“Los Maestros Locos”, 1955) de Jean Rouch, pionero del  cinéma vérité, que incluyó en esta pieza numerosas alusiones a trabajos de Rousseau, Duchamp y Dalí. 

IMAGEN Y LENGUAJE
Una de las invenciones más emblemáticas de Raymond Roussel fueron las Máquinas de leer, que inspiraron a artistas como el canadiense Rodney Graham, cuyas obras Camera Obscura Mobile  (“Cámara Oscura Móvil”, 1995–96) y  Reading Machine for Lenz(“Máquina de leer para Lenz”, 1993) estarán expuestas. Otras piezas, como una selección de los  Cibachromes de  Raymond Hains, cuatro proyecciones de  Marcel Broothaers, dos esculturas de Jean Tinguely y una vitrina con la primera edición firmada de La vuelta al día en 80 mundos  de  Julio Cortázar, así como el  Tarot musical  de  Michel Butor, inspirado en un episodio de Locus Solus, estarán también presentes en este espacio.  También se podrá ver la instalación  Impressions d’Afrique II (“Impresiones de África II, 2002”), de la creadora española  Cristina Iglesias, una serie de paneles calados con letras que conforman textos inspirados en la novela.

Otra de las salas importantes dentro del recorrido será la sala dedicada a  Guy de Cointet, dedicada a este artista francés que combinaba en sus obras imagen y lenguaje. Una instalación conformada con objetos inspirados en Raymond Roussel abrirá el espacio, acompañada de una serie de dibujos procedentes de galerías y colecciones particulares.  
Las últimas salas de la exposición estarán dedicadas a los artistas Francisco Tropa, que representó a Portugal en la pasada edición de la Bienal de Venecia y que exhibirá su obra Diana y Acteón, y al multifacético creador ítaloamericano  Vito Acconci. En el espacio dedicado a su obra se podrá oír Antarctica, una grabación en la que recita textos propios basados en Roussel. También se mostrarán la colección completa de la revista 0 a 9, que lanzó a finales de los sesenta, cuando iniciaba su carrera como poeta, y de Locus Solus, revista de poesía y prosa experimental que John Ashbery editó junto con otros escritores a principios de los sesenta.

El corredor de salida a Locus Solus. Impresiones de Raymond Roussel exhibe el proyecto de tumba que el autor solicitó en 1931 a la funeraria parisina Lecreux para su sepultura en el célebre cementerio parisino de Père-Lachaise, donde se halla enterrado junto a tantos otros genios de la literatura y las artes. 

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